Mundo Natural

lunes, junio 29, 2009

La comida no es un premio, ni tampoco un castigo

 

En un centro comercial que hay cerca de casa tenemos un Burger King, y no hay día que pase que no esté lleno de niños celebrando su cumpleaños, les ponen una coronita, les hacen sentirse especiales jugando con las pelotas de goma y les ponen delante una hamburguesa con papas fritas. Lo que hace que el niño relacione la hamburguesa con sentirse especial y con algo bueno.

Tampoco es raro que los padres digan a los niños "si no te comes las espinacas no hay postre" o la otra forma "cómete las espinacas y te compro un helado", en un caso de hablamos de un castigo, en el otro de un premio, pero los dos son algo malo, y es que como hemos dicho en muchas ocasiones lo importante a la hora de prevenir y tratar la obesidad infantil no radica en una dieta como en el caso de los mayores, sino en la educación, y educar a nuestros hijos pensando que unos alimentos pueden ser premios y otros castigos es la mejor forma de inculcarles manías alimentarias y preferencias, preferencias que casi siempre van vinculadas a alimentos poco saludables como bollerías.

No es nuestra culpa, los padres no podemos evitar no controlar en todo momento que no estamos hablando con adultos y que cualquier cosa que les digamos puede quedarse en su cabeza, pero el caso es que es así, estoy segura de que muchos de vosotros recordareis como vuestra madre os obligaba a comeros las lentejas u os premiaba con un helado cuando os comíais las acelgas, y también estoy segura de que si os ponéis a recordar probablemente os daréis cuenta de que estas actitudes de vuestros padres ante la comida os han marcado.

La solución es más difícil de lo que parece y es que en muchos casos estas "recompensas" están ya tan instauradas en nuestras casas que es difícil hacer que los niños se olviden de ellas, probablemente ya pidan ellos solos la recompensa después de comerse los garbanzos sin tener que ofrecerla, pero no es un motivo para no intentarlo. Intentad que vuestros hijos entiendan que el comer de todo es una recompensa en sí mismo y si no quieren comer pues, que permanezcan sentados a la mesa con el plato delante mientras el resto de la familia lo hace, veréis que con tiempo… funciona.

Artículo recuperado de bajoencalorias-com