Mundo Natural

lunes, mayo 15, 2006

Poesía indígena

 

Una bella y profunda poesía indígena que espero os guste.

Un hombre susurró.
Dios, habla conmigo.
Y un ruiseñor comenzó a cantar.
Pero el hombre no lo oyó.

Entonces, el hombre repitió:
¡Dios, habla conmigo!
Y el eco de un trueno se oyó.
Más el hombre fue incapaz de oír.

El hombre miró en derredor y dijo:
¡Dios, déjame verte!
Y una estrella brilló en el cielo.
Pero el hombre no la vio.

El hombre comenzó a gritar:
¡Dios, muéstrame un milagro!
Y un niño nació.
Más el hombre no sintió latir la vida.

Entonces, el hombre comenzó a llorar y a desesperarse.
¡Dios, tócame y déjame saber que estás aquí conmigo!
Y una mariposa se posó suavemente en su hombro.

El hombre espantó a la mariposa con la mano.
Y desilusionado continuó su camino.
Triste, sólo y con miedo.

¿Hasta cuando tendremos que sufrir
para comprender que Dios está siempre
donde está la vida?